LA TORRE DEL RESPETO

El arte de cultivar el respeto es sin duda un talento que nace de lo más profundo de mi corazón, y así desde esa profundidad se moviliza el día a día en La Calma de la Esencia.

En cientos de ocasiones me llegué a preguntar dónde inicia el respeto su crecimiento, como hacer florecer este valor moral tan necesario e imprescindible para generar vínculos sanos con todo lo que somos y con todo lo que nos rodea.

El origen de la palabra respeto es “mirar de nuevo”, atención y consideración. Aquí empecé el viaje que me llevo al lugar donde el respeto tiene su base, que es en el interior del corazón de cada uno de nosotros, en nuestro Ser Original. Comprendí y seguidamente entendí el porqué, en una sociedad donde la palabra respeto se utiliza verbalmente en sumas ocasiones, no está presente en el ser humano, en la fuerza que este valor humano lleva en sí. Solo podemos transmitir una educación del respeto desde el ejemplo que nace de dentro a fuera, del alma al cuerpo. Es vital que el ser humano esté conectado a su Ser original para poder expandir el respeto de dentro a fuera, desde su corazón a su cuerpo físico, pasando por la mente.

Y poniendo una mirada sistemática a este de dentro a fuera. La mayor parte del respeto es dentro del seno familiar, independientemente de las horas que hoy en día, los niños pasen con sus padres. En este artículo no voy a hablar de cómo crear una estructura familiar favorable para la evolución en conjunto de la familia, pero si mencionaré que ha de ser un espacio donde se pueda expresar libremente y sin juicios para fomentar el auto respeto al ritmo de cada uno.

Educación integrativa. educación para el Ser, educación del respeto original.

Hace pocos días en La Calma de la Esencia propusimos el juego de construir con troncos con la invitación de respetar aquello que construíamos y de esta forma sentir como resuena el respeto en el interior de cada uno.

Al principio las construcciones eran derrotadas en cuestión de pocos instantes, incluso alguna no llego a superar las 5 piezas…

Pero poco a poco se fue estableciendo un estado de calma, contemplación, cuidado y protección por la torre que habíamos creado desde el amor y el respeto. Y así de forma agradable, simple y bella sintieron el valor del respeto y sus beneficios para el conjunto, ya que es recíproco.

No tenían que estar de acuerdo con la forma de la torre, ni con sus materiales, ni con quién estaba creando la construcción. No importaba en absoluto si era alta, pequeña, gruesa, estrecha, ni tan siquiera si les gustaba o no… todos estos juicios quedan fuera cuando lo importante es el respeto, el respeto a la diversidad, a la fomentación del talento.

¿Tú puedes respetar, aunque no compartas la opinión?

Pues te afirmo que sí, total y plenamente. Es el principio original que tu esencia conlleva, pertenece a la verdad, no a la realidad.

En una sociedad donde hay una gran fomentación e implantación de un “falso respeto” creado por una realidad que pertenece a un inconsciente colectivo basado en el miedo, temor, recelo y poder, comprendo que este “nuevo mirar” pueda resonar de diversas maneras, pero el La Calma de la Esencia queremos educar para el Ser y aquí solo hay amor, respeto, confianza, aprendizaje, comprensión, límites sin limitaciones…

El respeto va acompañado de los límites sin limitaciones, son indispensables. Límites para sentirse valorado, querido, cuidado, protegido y acompañado en todas las situaciones de la vida.

El principio de la vida es el respeto hacia la propia vida. Sin respeto a la vida no hay vida, y mucho menos sentido a dicha vida. Una vida sin respeto se convierte en un campo de batalla y competición donde las personas sobreviven para intentar vivir.

El respeto crea una vida donde las personas simplemente viven desde la cooperación y adaptación de ellos mismos y de todo lo que les rodea a cada instante de vida.

El respeto no es un método… es una energía creadora que piensa, habla, siente y actúa en la misma dirección. Y esa energía nace en el interior del Ser, solo que necesita ser integrada en el resto de cuerpos. Se expande desde el corazón hacia el cuerpo, pasando por la mente.

Trata los demás como quieras ser tratado. Tal y como damos recibimos, y lo más verdadero… Tal y como nos damos a nosotros mismos damos a los demás… así que, lo que recibimos de los demás es lo que nos damos a nosotros mismos.