LA EDUCACIÓN DE NIÑOS PAUSADOS

LA CLASE DE EDUCACIÓN MÁS EFICAZ ES QUE EL NIÑO JUEGUE ENTRE COSAS BELLAS
- Platon

Hoy, los niños de todas las edades crecen más rápido. La misma infancia parece acortarse. ¿Esta la infancia en riesgo de extinción?

Los niños no nacen obsesionados por la velocidad y la productividad, sino que son los adultos quienes hacen que sea así. Gran numero de escuelas enseñan a los niños a regirse por el reloj y a emplear el tiempo de la manera más eficaz posible. Todo transmite a los niños que menos no es más y que ir más rápido siempre es mejor. Parece ser que el mundo competitivo arrastra a los niños a escuelas que se convierten en campos de batalla donde lo único importante es ser el primero de clase. Pero esta presión, estrés e intensificación no se limita a la escuela. Muchos niños corren de una actividad extraescolar a la siguiente, sin tiempo de relajarse, jugar o dejar que su imaginación divague.
No tienen tiempo para la lentitud.

Los niños pagan cada vez más el precio por llevar un estilo de vida apresurado. Hoy, pequeños de cinco años padecen ya trastornos estomacales, dolores de cabeza, insomnio, depresión y problemas de la alimentación, todo ello debido al estrés.

Cada vez hay más pruebas de que los niños aprenden mejor cuando lo hacen a ritmo más lento, yo diría mejor, a su ritmo.

La infancia tiene su propia manera de ver, pensar y sentir

“LA CALMA DE LA ESENCIA” acompaña al niño a comprender, aprender y a buscar el conocimiento por sí mismos, libres de calificaciones y horarios inflexibles. Muchos estudios demuestran que el tiempo desestructurado para el juego ayuda a los más pequeños a desarrollar su habilidad de aprendizaje. El juego desestructurado invita al niño a cavar en el suelo del jardín en busca de lombrices, divertirse con los juguetes en el dormitorio, construir castillos con piezas, se vuelven mas sociables con otros niños o simplemente se enriquecen mirando tranquilos desde una ventana.

Se trata de explorar el mundo y reaccionar a cuanto descubres a tu propio ritmo. Librar a las próximas generaciones del culto a la velocidad significa reinventar toda nuestra filosofía de la infancia. Más libertad y fluidez en la educación, que el aprendizaje sea un placer, más espacio para el juego desestructurado, menos presión para que los pequeños puedan desarrollar sus potenciales naturales y la CALMA DE SU ESENCIA.

La vida es mejor cuando sabes como desacelerarla