EDUCACIÓN INTEGRATIVA

La educación integrativa nos abre los ojos ante la posibilidad de una educación basada constantemente en el nuevo paradigma, donde el ser humano sea acompañado en toda su totalidad, educación para el Ser, educación para el Amor.

Acompañar al niño ( o cualquier ser humano) a integrar todo aquello que él necesita para su propia evolución física, mental, emocional y espiritual. Partiendo de la base de que uno mismo pueda reconocer primeramente que es aquello que necesita para su evolución integral o total y conectar con el verdadero amor.

Todo cambia en función de las necesidades, tiempo y lugar. El ser humano necesita una educación y acompañamiento que le ayude en cada momento a comprender y completar su evolución en toda su totalidad con confianza y seguridad.

La educación integrativa acompaña, educa y muestra al ser humano que es más que un cuerpo, mente o espíritu, que forma parte de un planeta y/o un cosmos. Mediante la vivencia, el sentir y el auto-reconocimiento el ser humano desarrolla la capacidad de fusionar su esencia con el todo, desarrollando un ser humano en plena conexión con la unidad. Todo se transforma en cooperación, amor y aprendizaje.

Nuestra visión parte de la diversidad que habita en cada esencia que forma nuestro Ser Original y único, y desde aquí nos expandimos al resto que nos envuelve, por infinito que pueda ser. Tal y como indica la palabra diversidad, nos indica que en cada instante de vida, esa misma diversidad nos abrirá constantemente a distintas situaciones, formas, necesidades, inquietudes, momentos, vivencias, etc. Y así actúa la educación integrativa, acompañando esa diversidad en cada momento y al ritmo personal.

La educación integrativa acompaña al niño y a su familia en todo momento, trabajando en unidad y cooperación por un beneficio común. Los pilares de la familia en el desarrollo del niño son de vital importancia. Una relación sana, estable y consolidada entre padres e hijos aporta seguridad emocional a los niños, dando lugar a que cuando sean adultos sean seguros, felices y sanos.

Desde un largo tiempo, la educación que recibimos y siguen recibiendo los niños en muchos centros, está vacía de amor verdadero y contenido vital para el desarrollo fundamental del ser humano. Tratan al niño desde la desconexión con la unidad, educándole en la diferencia y la competitividad sin principios. Los educan con la visión de la parcialidad individual. Primeramente dividen al niño en su propio interior creando una enfermiza incoherencia entre su cuerpo mental, cuerpo físico, cuerpo emocional y cuerpo espiritual. Seguidamente no acompañan constantemente sus procesos evolutivos junto a sus familias, ni necesidades ni ritmos naturales. Educan en la separación completa con la naturaleza y el cosmos, dando énfasis solo al intelecto. Una acumulación de intelecto inapropiada que mata la necesidad innata de aprender con entusiasmo, que habita en el Ser. Apagando la inteligencia, los talentos, las capacidades y los dones de cada uno.

Desde La Calma de la Esencia invitamos a descubrir la educación integrativa para dejar aflorar al ser humano en todas sus capacidades, dones y talentos. Un ser humano que crece de dentro a fuera, expandiendo todo su Ser por toda su totalidad y lo que le rodea. Aflorando la creación de uno mismo desde la libertad, la confianza, la seguridad, el respeto y amor por uno mismo y lo que le rodea. Donde cada uno pueda rescatar la verdadera información de su propósito de vida y materializarlo con la ayuda de la unidad. Rescatando la sabiduría del planeta, el cosmos y el Ser, fusionados en una dirección, la vida plena y abundante.

Durante todo el tiempo que el niño ( y la familia, cuidador o tutor ) invierte en el espacio “La Calma de la Esencia” se le invita a reconectar con el interior de uno mismo ( esencia ) y desde ese punto de partida se conoce y se experimenta el mundo exterior que nos rodea. Todo el tiempo fomentamos el estado de calma, armonía y serenidad, tanto en los niños como en los adultos que los estamos acompañando.

Los estados de calma y relajación permiten dirigir la atención hacia el interior y conectar con la esencia individual de cada uno para que nos brinde la oportunidad de conocer aquello que necesitamos para nuestra evolución física, mental, emocional y espiritual.

Para que todo lo comentado sea posible, es de vital importancia los espacios preparados para los niños y el máximo de acompañamiento familiar. Cuando hablamos de educación integrativa nos referimos también a que el entorno donde el niño invierte parte de su evolución, sea un entorno preparado cuidadosamente. La importancia de crear espacios y ambientes favorables para un desarrollo humano pleno en cada una de sus etapas sensibles para que acompañen favorablemente al niño en su desarrollo integral .